«Los equipos bien mantenidos no se rompen.» Con esa frase, grabada a fuego después de más de 30 años en el área, Sergio López resume su filosofía de trabajo. Ingeniero por la Universidad Tecnológica Nacional (UTN, Facultad Regional Bahía Blanca) y especialista en gestión y optimización de procesos de mantenimiento, Sergio integra la alianza de Portal de Inocuidad con Sabuqui Kaizen y es el docente del Curso «Mantenimiento en la Industria de Alimentos».
Entrevista a Sergio López, por Paula Feldman, Directora de Portal de Inocuidad.
El mantenimiento no es un área aislada
El primer punto que plantea Sergio es conceptual, pero decisivo: el área de mantenimiento no está separada de la línea productiva, sino que forma parte de ella. Por eso, su equipo de trabajo debe estar alineado con el área de producción, entendiendo que el producto final depende de todos. Desde ahí se desprende algo central para la inocuidad: el mantenimiento incide directamente en las posibles contaminaciones del producto.
Por qué un rodamiento bien mantenido no se rompe
Sergio ilustra su idea central con un ejemplo técnico simple: los rodamientos. Es habitual que se rompan en la industria, y reemplazarlos puede ser costoso y demorado. Pero, según su experiencia, un rodamiento bien calculado para su aplicación y bien lubricado no debería romperse nunca. La estrategia pasa por dos frentes: confirmar que el rodamiento elegido sea el apropiado para las condiciones de uso (temperatura, ambiente, contaminación) y aplicar el lubricante correcto, no simplemente lubricar por lubricar.
Mantenimiento inteligente: la técnica correcta para cada equipo
El concepto de «mantenimiento inteligente», dice Sergio, tiene que ver con seleccionar la técnica de mantenimiento adecuada para cada equipo. Un análisis de vibración o de temperatura puede anticipar una falla antes de que ocurra. No todos los equipos necesitan el mismo enfoque: hacer un análisis de aceite a una máquina que usa pocos litros puede salir más caro que directamente cambiar el lubricante, mientras que en otros equipos ese análisis es imprescindible para anticipar un problema.
El operador, parte del equipo de mantenimiento
Sergio dedica un comentario especial al mantenimiento autónomo, donde el operador de la máquina participa de sus condiciones básicas de cuidado: que esté limpia, que esté lubricada en tiempo y forma, que se eviten contaminaciones. Lo compara con el mantenimiento de un auto: uno no va al mecánico a inflar los neumáticos o a revisar el nivel de aceite. Aclara, eso sí, que hay tareas específicas, como aplicar una grasa grado alimenticio (H1), que quedan a cargo del lubricador o mecánico asignado, para evitar contaminaciones.
El historial de equipo, la ficha médica de la máquina
Otro pilar de la estrategia, según Sergio, es llevar un historial detallado de cada equipo: qué falló, qué se hizo, qué encontró el operador o el mecánico al intervenir. Lo compara con la ficha de un médico, que compara los análisis de un año con los del anterior para ajustar el tratamiento. El manual del fabricante es el punto de partida, sobre todo cuando el equipo es nuevo, pero con el tiempo el historial y la experiencia del equipo de mantenimiento permiten adaptar ese plan teórico a las condiciones reales de cada planta.
Una estrategia que aplica a cualquier industria
Para Sergio, estos principios no son exclusivos de un tipo de planta: aplican por igual a la cocina de un restaurante, a una línea de envasado de gaseosas o a una refinería de aceite. Cambian la criticidad y las prestaciones de cada equipo, pero la lógica de planificación es la misma.
Por qué capacitarse en mantenimiento
Todas las plantas productivas necesitan detenerse para hacer mantenimiento, ya sea una vez por semana o una vez al año. Sergio es contundente: para planificar bien esa parada, hay que estar capacitado. Sin esa preparación previa, el equipo de mantenimiento termina resolviendo problemas sobre la marcha, buscando repuestos en el momento y perdiendo el tiempo que debería aprovechar al máximo.
- Conocimientos técnicos: qué lubricante, qué banda o qué técnica predictiva aplica a cada equipo.
- Conocimientos de estrategia: cómo planificar una parada programada para aprovechar al máximo el tiempo disponible.
- Una mirada integral: entender el mantenimiento como parte de la producción, no como un área aislada.
Lo que deja el curso
Consultado sobre qué se lleva quien toma el curso, Sergio priorizó dos cosas antes que cualquier contenido técnico: la pasión por el área de mantenimiento, incluso con sus dolores de cabeza, y conocimientos simples y aplicables de inmediato.
Su conclusión: la capacitación ayuda a interpretar qué técnica aplicar en cada caso, y no todas las soluciones pasan por el presupuesto.
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